
Ciudad Real se ha convertido estos días en el epicentro de una de las citas anuales más relevantes del calendario cinegético, turístico y medioambiental de España. Fercatur, la Feria Nacional de Caza, Pesca y Turismo, ocupa desde primera hora de la mañana los amplios pabellones de la capital ciudadrealeña con una propuesta que, lejos de limitarse a la exhibición de productos y artículos de caza, se ha consolidado como un espacio de encuentro, educación y tradición. Lo que distingue a esta edición de 2026 es, sobre todo, su perfil profundamente familiar. Son innumerables las familias con niños de corta edad que recorren el recinto, atraídas por la presencia de animales vivos, por la cercanía de las especies disecadas y por la posibilidad de acariciar perros de caza de pura sangre. Una atmósfera que contrasta con la imagen estereotipada de una feria deportiva al uso, y que revela el verdadero motor de este evento: la transmisión de tradiciones milenarias a las nuevas generaciones.
El público infantil constituye uno de los segmentos más activos y curiosos de Fercatur 2026. Los perros y las aves de cetrería despiertan un interés casi inmediato entre los más pequeños, que se aglomeran con entusiasmo alrededor de los stands donde estos animales están presentes. No es casualidad que el espacio reservado a los representantes de los Archivos Españoles de Cetrería sea uno de los primeros en captar la atención de los visitantes. Esta asociación, con sede en el Castillo de Carcelén, cuenta con el reconocimiento de la UNESCO como salvaguarda del patrimonio cetrero y fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2010. Su presencia en Fercatur no responde a una mera muestra comercial, sino a un papel deliberado de divulgación y educación ambiental que la institución lleva años impulsando.
La cetrería como embajada viva de las especies y la educación ambiental
En el stand de los Archivos Españoles de Cetrería se pueden contemplar siete ejemplares de alto valor ornitológico: un macho y una hembra de águila Harris, una lechuza, un búho real, un híbrido de gerifalte con peregrino, un aconta tagaronte y un macho de halcón peregrino. Todos ellos han sido criados en cautividad en el centro de educación ambiental que la institución mantiene operativo en Albacete. Al frente del puesto se encuentra Adolfo Ruiz, halconero profesional adscrito a la Base Aérea de los Llanos y miembro activo de la Federación de Caza de Castilla-La Mancha, quien ha dejado claro el propósito de la participación de su asociación en la feria ciudadrealeña.
Ruiz subraya que los cetreros actúan como «embajadores de las especies» y que su labor fundamental no es otra que «educar, no exhibir, ni divertir». Esta filosofía se plasma en el proyecto de educación ambiental «Volando por la naturaleza», puesto en marcha por la organización hace aproximadamente cinco años. Este programa ha recibido anualmente entre 20.000 y 30.000 personas, entre niños y adultos, y ha logrado un alcance notable en la concienciación sobre el papel de las aves rapaces en el ecosistema.
El mensaje educativo se bifurca según el público. A los niños se les inculca que las aves «no son mascotas, ni juguetes», desmitificando la percepción superficial que los medios de comunicación y la cultura popular han proyectado sobre estas especies. A los adultos, en cambio, se les recuerda que los depredadores «no son alimañas» y que su presencia en los campos es imprescindible para mantener el equilibrio de los ecosistemas, así como para la sostenibilidad de la caza y la agricultura. Una doble vertiente formativa que sitúa a la cetrería no como un espectáculo, sino como una disciplina de conservación con raíces históricas y un presente científicamente fundamentado.
Los perros de caza y la maqueta de La Montería: el corazón familiar del recinto
No demasiado lejos de las aves rapaces, el visitante de Fercatur 2026 encuentra otro de los grandes atractivos del recinto: una exhibición de cuatro ejemplares adultos de braco alemán, compuesta por dos machos jóvenes, dos hembras y dos cachorros, procedentes del criadero y centro de adiestramiento de Juan Carlos Martín, ubicado en Miguelturra. Los perros representan, junto con los niños, un volumen de público llamativo y constante a lo largo de las dos jornadas que se celebran en la feria. La cercanía entre estas razas y el público general es inmediata: el braco alemán, por su temperamento equilibrado y su apariencia robusta, genera un vínculo natural con los asistentes, especialmente con los más pequeños.
Sin embargo, lo que más ha detenido a los visitantes de menor edad no han sido los perros en sí, sino la maqueta de una jornada de caza expuesta en el amplio recinto acotado por La Montería, ubicado en el primero de los dos pabellones que ocupa Fercatur. La maqueta, con su detalle minucioso de paisajes, figuras humanas y animales dispuestos en una partida de caza, ha funcionado como un imán visual que captura la atención de los niños de forma inmediata.
Un ejemplo ilustrativo de esta dinámica lo protagoniza un pequeño de cinco años que, acompañando a su padre cazador, se ha detenido ante la maqueta con una mezcla de fascinación y rechazo. El niño, que declara que le gusta todo de la feria, matiza con rotundidad: «La caza no me gusta», afirmación que pronuncia medio escondido entre las faldas de su madre. Este episodio, aparentemente anecdótico, refleja una realidad que los organizadores de Fercatur conocen bien: la feria atrae a familias completas, pero el interés de cada miembro del clan es desigual. Los adultos acuden por la tradición, el equipamiento o la relación con el medio rural; los niños, en cambio, se sienten atraídos por los animales, las maquetas y el ambiente lúdico, sin importarles necesariamente la actividad cinegética en sí.
El equipamiento cinegético y la cultura del cazador
Un cazador que se precie no puede salir al campo o al monte sin su outfit reglamentario. Pero antes de elegirlo, debe saber si la cita es un rececho, una espera o una montería, ya que cada modalidad cinegética exige prendas, calzado y accesorios específicos que responden a las condiciones del terreno, la climatología y las normativas vigentes. Fercatur 2026 dedica un espacio significativo a esta dimensión práctica de la caza, donde fabricantes y distribuidores presentan las últimas novedades en ropa técnica, calzado impermeable, silenciadores, armería y complementos.
La feria no se limita a la caza. La pesca y el turismo rural completan la trilogía temática que da nombre al evento. En un contexto donde la gestión cinegética responsable se ha convertido en un pilar fundamental para la conservación de la biodiversidad, iniciativas como las que reconoce el Premio Aragón Medio Ambiente a propuestas de gestión sostenible en el medio rural, cobran una relevancia creciente. Fercatur, en este sentido, funciona como un escaparate donde convergen la tradición, la tecnología y la conciencia ambiental, ofreciendo al visitante una visión completa de lo que significa hoy ser cazador, pescador o amante del turismo de naturaleza en España.
Una feria que equilibra tradición y futuro
Fercatur 2026 demuestra que las ferias de ámbito cinegético y turístico pueden trascender la mera exhibición comercial para convertirse en espacios de diálogo intergeneracional. La presencia de familias con niños pequeños, el interés creciente por la educación ambiental y el papel protagonista de organizaciones como los Archivos Españoles de Cetrería, respaldadas por el reconocimiento de la UNESCO, dibujan un retrato de un sector que, lejos de aferrarse exclusivamente a la tradición, abraza la responsabilidad de transmitirla con rigor y sentido de futuro. La cetrería, los perros de caza, las maquetas de montería y el equipamiento técnico no son sino piezas de un rompecabezas más amplio: el de una relación entre el ser humano y el medio natural que, cuando se gestiona con conocimiento y respeto, puede ser compatible con la conservación y el disfrute.
«Educar, no exhibir, ni divertir»: esta premisa, articulada por los profesionales que trabajan en el stand de cetrería de Fercatur, resume la filosofía que sustenta la presencia de los animales en la feria y el compromiso de la organización con una formación ambiental que llega cada año a decenas de miles de personas.
La segunda jornada de Fercatur 2026 promete mantener la misma tónica. El recinto, con sus dos pabellones llenos de vida, continúa recibiendo a un público diverto que encuentra en esta cita una oportunidad única de acercarse a la caza, la pesca y el turismo rural desde una perspectiva familiar, educativa y respetuosa con el entorno natural. Ciudad Real, como sede de este evento, reafirma su posición como referencia nacional en la celebración de eventos vinculados al mundo cinegético y al patrimonio natural de España.




