
La dehesa de la ganadería Victoriano del Río fue escenario esta semana de una visita institucional que busca visibilizar el trabajo diario de los ganaderos de lidia en la Comunidad de Madrid. El consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, recorrió las instalaciones de la explotación para conocer de primera mano la realidad del campo bravo y el papel fundamental que desempeñan estas ganaderías en la conservación del toro de lidia y del entorno natural que lo rodea.
La jornada no se limitó a un recorrido protocolario. Durante varias horas, Carlos Novillo intercambió impresiones con el propietario de la ganadería, Victoriano del Río, y con los herederos de la explotación, sus hijos Ricardo y Pablo, junto a uno de sus nietos. La presencia de tres generaciones de la misma familia sobre el terreno puso de relieve la continuidad de una tradición que se transmite de padres a hijos y el compromiso inquebrantable del sector con la crianza del toro bravo, una actividad que exige presencia y dedicación durante los 365 días del año.
Un recorrido guiado por tres generaciones de ganaderos
Acompañado por el viceconsejero de Medio Ambiente, Agricultura y Ordenación del Territorio, Rafael García González, el director general de Agricultura, Ganadería y Alimentación, Ángel de Oteo, y el director de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, Miguel Martín, el consejero formuló preguntas directas sobre el manejo del ganado, las labores cotidianas y los recursos humanos necesarios para sostener una explotación de estas características. El interés de la administración regional se centró en comprender cómo funciona una ganadería de lidia desde dentro, más allá de los datos estadísticos, y en reconocer el esfuerzo de los profesionales que mantienen viva esta actividad en el medio rural madrileño.
La visita permitió abordar también la dimensión del sector en la región. Actualmente, la Comunidad de Madrid cuenta con 57 ganaderías de lidia, distribuidas en 135 explotaciones que albergan un total de 14.227 animales sobre una superficie aproximada de 16.958 hectáreas. Se trata de un modelo productivo estrechamente ligado al territorio, que no solo contribuye a la conservación de amplios espacios naturales, sino que también genera actividad económica y empleo en zonas donde las oportunidades son más limitadas.
El tentadero de Ginés Marín y la selección del bravo
Una de las partes más esperadas de la jornada fue el tentadero de tres vacas, dirigido por el torero Ginés Marín. Sobre el terreno, la demostración puso de manifiesto una de las labores esenciales de la ganadería brava: la selección y el comportamiento del animal en el ruedo, un proceso que permite a los ganaderos evaluar las cualidades de su casta y tomar decisiones sobre el futuro de su explotación. El encuentro entre la administración y el mundo del toreo sirvió para estrechar lazos y para mostrar al público el trabajo técnico que hay detrás de cada festejo.
Territorio, empleo y conservación: el valor del campo bravo
Más allá de la tradición, la ganadería de lidia en la Comunidad de Madrid representa un actor clave en la gestión del medio ambiente. El mantenimiento de estas extensiones de tierra contribuye a la preservación de la biodiversidad y al equilibrio de ecosistemas que, de otro modo, podrían sufrir el abandono o la desertificación. En este sentido, la labor de los ganaderos se asemeja a otras iniciativas de gestión sostenible del territorio, como las desarrolladas en entornos de defensa que funcionan como refugios naturales para la fauna y la flora, un enfoque que también se explora en proyectos como Fauna militar y biodiversidad: los terrenos de defensa como refugios naturales.
El consejero Carlos Novillo subrayó la importancia de seguir apoyando este modelo productivo, no solo por su valor cultural, sino por su capacidad para fijar población en el medio rural y generar riqueza en zonas de difícil desarrollo económico. La conexión entre la ganadería brava y el desarrollo sostenible del campo se refleja en experiencias de otras regiones que apuestan por un modelo productivo aliado al medio ambiente, tal como ocurre en Entre Ríos avanza hacia un modelo productivo aliado al medio ambiente, donde la producción y el cuidado del entorno avanzan de la mano.
El futuro del campo bravo depende del reconocimiento institucional
La visita de la Comunidad de Madrid a la ganadería Victoriano del Río cierra con una apuesta clara por el sector: reconocer públicamente el trabajo de quienes crían el toro de lidia y garantizar que esta actividad continúe formando parte del paisaje y la economía regional. Con tres generaciones comprometidas, miles de animales bajo su cuidado y decenas de miles de hectáreas gestionadas, el campo bravo madrileño se presenta como un ejemplo de tradición viva que, con el respaldo adecuado, puede seguir aportando valor al territorio durante muchos años más.




