
La noche del reciente encuentro en Lugo quedará inscrita en la memoria colectiva de Zaragoza como un momento de alivio y euforia contenida. El Casademont Zaragoza, en un ejercicio de resiliencia al borde del abismo, consiguió la permanencia en la liga ACB gracias a un triple decisivo de Spissu sobre la bocina. Este acto, que en circunstancias normales sería celebrado como una gesta deportiva, se convierte en el epicentro de un análisis más complejo y sombrío. La continuidad en la máxima categoría del baloncesto español, que suma ya diecisiete temporadas consecutivas, salvó al deporte de élite masculino de la capital aragonesa de un ‘año negro’ que parecía completarse tras una serie de reveses acumulados. Sin embargo, este «milagro» no es más que un síntoma de una problemática estructural que requiere una reflexión profunda sobre el modelo deportivo de una de las principales urbes de España.
La situación actual del deporte de élite en Zaragoza, la cuarta ciudad de España en población y motor económico de una región con importantes inversiones, contrasta drásticamente con su potencial demográfico y económico. Este salvavidas, extendido en el último instante, subraya la precariedad de una situación que ha visto a los buques insignia deportivos de la ciudad navegar en aguas turbulentas durante demasiado tiempo. El éxito rotundo del Casademont Zaragoza Femenino, que ha logrado conectar con la ciudad de una manera excepcional, emerge como un oasis de estabilidad y compromiso en un panorama general desolador, instando a considerar qué elementos han permitido este éxito aislado frente a la crisis generalizada.
Un ‘Milagro’ que Enmascara la Preocupación Estructural
La canasta de Spissu en Lugo, inmortalizada en la imagen de sus compañeros llevándolo a hombros, proporcionó un respiro efímero a una afición que ha vivido al límite durante varias temporadas. El Casademont Zaragoza masculino ha coqueteado con el descenso en cursos recientes, una señal inequívoca de una gestión que ha sufrido altibajos. La permanencia evita, de momento, una catástrofe que habría dejado a Zaragoza sin representación en dos de las principales ligas profesionales masculinas del país. Este episodio, aunque épico en su desenlace, subraya la fragilidad de un proyecto deportivo que, si bien tiene un historial consolidado en la élite, ha mostrado grietas significativas.
La reconstrucción y consolidación del club, en palabras de sus directivos, es «más fácil así», manteniendo la categoría. No obstante, esta facilidad relativa no exime de un examen riguroso de las causas que han llevado al equipo a esta situación límite reiteradamente. El deporte de élite, y en particular sus clubes, son reflejos de la salud socioeconómica y de la capacidad de liderazgo de una ciudad. Cuando un club como el Casademont Zaragoza se ve abocado a la heroicidad para evitar la desaparición de la élite, se evidencia una debilidad sistémica que va más allá de un resultado puntual.
El Declive del Fútbol y el Baloncesto: Símbolos de una Gestión Desacertada
La profunda crisis del deporte zaragozano tiene su máxima expresión en la situación del Real Zaragoza. El club de fútbol, con una historia gloriosa de 80 años en el fútbol profesional, consumó su descenso a la Primera RFEF después de varios años deambulando por la Segunda División. Este suceso, de una magnitud histórica para la ciudad y la comunidad aragonesa, es particularmente grave al considerar que el club, a pesar de una gestión calificada de «pésima», había recibido inyecciones de capital y disponía del mayor límite salarial de su categoría. Esto apunta a que el problema no ha sido únicamente la falta de recursos económicos, sino una evidente ineficacia en su administración y toma de decisiones estratégicas. La ausencia de un proyecto deportivo coherente y una visión a largo plazo ha sido una constante, socavando la base de uno de los pilares emocionales de la región.
En el caso del baloncesto masculino, la percepción es que figuras como Reynaldo Benito han soportado una carga desproporcionada en la sostenimiento del club. Sus aciertos y errores se han magnificado ante la aparente falta de un respaldo más amplio del tejido social, empresarial y político. Esta soledad, si bien permite una agilidad en la gestión, también expone al club a mayores riesgos y limita su capacidad de crecimiento sostenible. La reiteración de temporadas al borde del abismo sugiere que las soluciones aplicadas han sido cortoplacistas o insuficientes para generar una base sólida. Este patrón de inestabilidad no es ajeno a fenómenos más amplios que afectan la esfera pública y privada, y que en ocasiones derivan en una judicialización de la política, evidenciando tensiones estructurales que pueden impactar la financiación y el apoyo institucional al deporte.
El Desmantelamiento de Otras Disciplinas de Élite
La crisis del deporte de élite en Zaragoza no se limita al fútbol y al baloncesto. Otras disciplinas que en su momento gozaron de reconocimiento a nivel nacional e incluso europeo, han visto mermada su presencia en la máxima categoría. El fútbol sala, que llegó a ser campeón de Liga a mediados de los noventa, vive ahora una realidad a caballo entre la primera y la segunda división, sin la estabilidad de antaño. El balonmano lleva diez años fuera de la Asobal, luchando por regresar con una estrategia de pasos pequeños y medidos, consciente de los errores del pasado que llevaron a su declive. El voleibol, a pesar del encomiable trabajo del CVZaragoza en la base, hace lustros que se despidió de la Superliga, dejando un vacío en la representación de élite de la ciudad en este deporte.
La excepción a este panorama la constituye el atletismo, con el Alcampo Scorpio-71 como estandarte, que sí mantiene unos niveles competitivos acordes con la magnitud de la ciudad. Sin embargo, esta solitaria luz no puede ocultar la sombra que se extiende sobre el resto. Fuera de la capital, en la provincia, la situación no es más halagüeña, con equipos como la SD Huesca, el Bada y el Tarazona experimentando descensos en sus respectivas categorías, en lo que se ha descrito como «todo descensos y ningún ascenso». Mientras Zaragoza lucha por mantener sus disciplinas tradicionales, la vitalidad del deporte base y el surgimiento de nuevas modalidades en otras regiones, como se observa en el auge del Flag Football en El Bierzo, subraya la importancia de la innovación y el apoyo local en la conformación de un ecosistema deportivo resiliente.
Zaragoza como Capital Europea del Deporte: Una Contradicción Latente
Este panorama desolador se produce a tan solo siete meses de que Zaragoza asuma el título de Capital Europea del Deporte. Esta designación, que busca promover la actividad física y el deporte en todos sus niveles, plantea una paradoja. Si bien es innegable que el deporte abarca mucho más que la élite —siendo crucial la disponibilidad de instalaciones y la facilidad de acceso para la práctica ciudadana en barrios y clubes de base, independientemente de la edad—, la ausencia casi total de representatividad en el más alto nivel desvirtúa parte del mensaje. Una ciudad que aspira a ser referente deportivo en Europa no puede permitirse el lujo de que sus principales equipos de deportes colectivos languidezcan o desaparezcan de la élite.
La paupérrima situación del deporte de élite de Zaragoza obliga, por tanto, a un replanteamiento urgente y exhaustivo del modelo. ¿Cómo es posible que una ciudad con una masa poblacional y económica suficiente no logre mantener equipos de élite, incluso en deportes minoritarios? Y más grave aún, ¿cómo es que instituciones tan arraigadas como el Real Zaragoza o el Casademont Zaragoza se encuentran en un estado de vulnerabilidad constante? La respuesta no reside únicamente en los errores de los propios clubes, que han sido víctimas de sus malas decisiones, sino en un fallo más profundo del «tejido político, social, económico y empresarial». La ausencia de una estrategia conjunta y coordinada, el escaso compromiso de un empresariado local y la falta de una visión política a largo plazo, son factores que han contribuido a este declive. La reflexión debe ser colectiva y urgente, para no convertir la designación de Capital Europea del Deporte en una efímera celebración que enmascare una realidad desoladora.
Conclusión: Implicaciones Estratégicas y el Imperativo de la Acción Conjunta
El «milagro» del Casademont Zaragoza en Lugo, lejos de ser un punto y final feliz, marca un punto de inflexión crítico para el deporte de élite en la capital aragonesa. La permanencia en la ACB es un salvavidas que ofrece una última oportunidad para reestructurar y revitalizar un modelo en crisis terminal. Las implicaciones estratégicas de esta situación son múltiples y de gran calado. Un deporte de élite debilitado no solo afecta la moral de una afición, sino que merma la proyección de la ciudad a nivel nacional e internacional, reduce el atractivo para la inversión y limita las oportunidades de desarrollo para las nuevas generaciones de deportistas. La identificación de los jóvenes con referentes locales es fundamental para fomentar la práctica deportiva, y la ausencia de equipos de alto nivel debilita esta conexión.
El análisis revela que la problemática no es unidimensional. Es una confluencia de gestiones internas ineficaces en los clubes, una falta de compromiso sostenido por parte del sector empresarial y una ausencia de liderazgo y visión estratégica clara desde las instituciones políticas y sociales. La designación de Zaragoza como Capital Europea del Deporte no debe ser una mera etiqueta, sino un catalizador para una transformación profunda. Este título impone la responsabilidad de no solo promover el deporte base, que es fundamental, sino también de recuperar la competitividad en la élite, como reflejo de una ciudad dinámica y ambiciosa. La reconstrucción del deporte zaragozano exigirá una concertación de esfuerzos entre clubs, administraciones públicas, sector privado y la propia ciudadanía, en un plan a largo plazo que trascienda los intereses particulares y las visiones cortoplacistas. Solo así se podrá evitar que futuros «milagros» sean meros parches a una hemorragia mayor y se pueda construir un futuro deportivo sólido y acorde con el estatus de Zaragoza.
https://www.elperiodicodearagon.com/cai-zaragoza/2026/05/29/milagro-casademont-ano-negro-deporte-130822226.html

